CREAN
NANOSENSORES PARA DETECTAR METALES PESADOS EN EL AGUA
Con
estos dispositivos se busca minimizar impacto ambiental de sustancias como
arsénico y mercurio.
Luego
de tres años de investigaciones, el Grupo de Nanociencia y Nanotecnología de la
Universidad Javeriana (Bogotá) logró crear dos nanosensores que buscan
determinar el nivel de contaminación por arsénico, mercurio y otros metales
pesados en el agua.
Se
trata de instrumentos simples: una pequeña placa de metal con una delgadísima
capa brillante, de unos cincuenta nanómetros (algo así como la mil millonésima
parte de un metro), lo que la hace imperceptible para el ojo humano. Además, es
liviana –pesa menos que una canica– y su forma rectangular la asemeja, en tamaño,
a un borrador de nata.
A
la placa se adhieren moléculas que atrapan los átomos de los metales pesados,
como el arsénico, uno de los más peligrosos de la naturaleza en su estado
inorgánico. Cuando esto ocurre, la superficie de la lámina se altera considerablemente,
cambiando la forma como refleja la luz. Con este indicador se puede descifrar
si un afluente o fuente hídrica está libre de riesgo o, peor, si puede contener
metales pesados que, tras exposiciones prolongadas, causen graves enfermedades
en los seres vivos.
“Este
es uno de los trabajos pioneros en nanosensórica para arsénico”, explica Édgar
González, profesor de nanobiotecnología y director del Grupo de Nanociencia y
Nanotecnología del Instituto Geofísico de la Javeriana, que desarrolló las
plaxmanos, como ha sido llamado este avance.
Entre
sus posibles usos está determinar el grado de contaminación por metales pesados
en los ríos, una problemática que puede generar graves riesgos para la salud
pública, entre los que se cuentan distintos tipos de cáncer o, en el caso del
mercurio, enfermedades neurodegenerativas.
Desde
el 2012, González ha desarrollado, junto con su equipo, este tipo de
dispositivos, que buscan determinar qué tanto arsénico se ha colado en los ríos
y reservas de agua del país; de acuerdo con estudios académicos, además de su
origen geológico, este proviene de curtiembres, plaguicidas e insumos
utilizados por industrias como la farmacéutica, la textil o la minera, sin
mayor control o alerta por parte de las autoridades ambientales.
Según
González, estos sensores permiten detectar cantidades extremadamente pequeñas
de esta sustancia tóxica y facilitan la toma de muestras en los sitios por
estudiar. “Generalmente, lo que se hace es tomar muestras del agua y llevarlas
a laboratorios para su análisis, lo que acarrea dificultades de transporte,
contaminación de las muestras y mayores costos; con estos nanosensores nos
ahorramos buena parte del proceso porque podemos hacer todo en el punto donde
recabamos el material”, afirma.
Desde
su nacimiento, el proyecto ‘Nanosensor para detectar y cuantificar la presencia
de arsénico en agua’, mejor conocido como ‘Nanosens’, ha pasado por cinco fases
técnicas, desde protocolos estandarizados para medición de luz con equipos
convencionales (como espectrofotómetros) hasta el desarrollo propio del sensor
y de un sistema de medición automático que determine con precisión los niveles
contaminantes.
Iniciativa
regional
La
fase actual de este proyecto se sigue desarrollando en el nanoLab, en
cooperación con la Universidad de los Andes. El reto es construir un
instrumento de medición que pueda incorporarse al celular, simplificando de
esta forma las mediciones en fuentes hídricas.
“Hasta
ahora nuestro trabajo ha sido muy técnico y empezamos ya la fase de componente
social: cómo transferir esta tecnología a las comunidades, cómo logramos que la
usen y midan por sí mismas los niveles existentes de arsénico en el agua”,
comenta González, quien agrega que, en este momento, él y su equipo están
contemplando la idea de patentar el producto, razón por la cual no pueden
suministrar imágenes de este.
Como
este hay otros pasos de un proyecto aún más ambicioso, en el que participan
varios grupos y entidades del país y el cual busca generar un mapa actualizado
sobre la contaminación del arsénico y otros metales pesados en Colombia. La iniciativa,
además, es compartida por países de la región, como Argentina, Chile y México,
con la intención de generar un diagnóstico que les sirva a los gobiernos para
tomar medidas claras contra este fenómeno contaminante.
ESTAS SON LAS CONSECUENCIAS DE LA CONTAMINACION
La
contaminación con arsénico y otros metales pesados, como el mercurio, es una de
las principales preocupaciones para la salud mundial. Uno de los casos más
preocupantes es el de Bangladesh, donde, según estimaciones de la Organización
Mundial para la Salud, alrededor de 45 millones de personas están expuestas a
concentraciones de arsénico en el agua que exceden los estándares
internacionales (10 microgramos por litro).

